Mano boca moneda  2002 - 2005 - instalación - video 

En el proceso se indaga acerca de la antropofagia asociada a rituales religiosos. Para la tradición cristiana, en el acto de la comunión, el creyente consume simbólicamente el cuerpo y la sangre de la deidad, "obtiene" su presencia. Otro ritual religioso versa sobre el ajusticiamiento público. En diferentes culturas monoteístas, el reo es "comido" por la masa; que presencia como éste muere o es cercenado para aleccionar a la comunidad.

 

El objeto que se presenta son partes del cuerpo (manos) en chocolate oscuro que se derriten sobre un pedestal. La elección del chocolate como materia para las partes se halló intuitivamente por el carácter seductor del mismo, sus propiedades de olor y sabor que se confrontan cuando metamorfosean de una mano a una masa espesa. Después, también por la asociación pertinaz del símbolo del cacao en Mesoamérica y la resistencia ante el conquistador.   

 

El pedestal es blanco y las dimensiones han variado desde una altura inferior (casi de piso 20 cm) hasta una superior (1, 20 m) pero la función siempre ha sido de doble carácter, por un lado oculta el mecanismo que posibilita el acto y por otro soporta una pieza escultórica que se destruye. Que se transforma. 

 

El espacio ha sido en primera instancia blanco y central cuando la altura del pedestal que soportaba una sola mano era baja, y, oscuro -acaso visible- cuando la altura del pedestal era alta y soportaba dos manos juntas a actitud reverencial. Después se buscó modular el espacio mediante la repetición de un módulo bajo soportando una sola mano, con el fin de tener mayor control sobre el tiempo. Cada pieza se derrite en tiempos diferentes y por lo tanto las últimas serán memoria del acto que está ocurriendo o acaso ocurrió.

 

En la última fase del proyecto se introdujeron monedas de oro-chocolate y la imagen de la boca que come dedos de chocolate.